La gramática neoliberal de la literatura de autoayuda
Sinopsis
Hace aproximadamente ocho años comencé a interesarme por la literatura de autoayuda, no con el propósito de aplicar sus enseñanzas, sino de comprenderla como un fenómeno cultural de masas capaz de atraer a millones de lectores mediante una promesa tan sencilla como poderosa: alcanzar el éxito y el bienestar. Dos experiencias concretas marcaron el inicio de esa inquietud.
La primera tuvo lugar durante una clase de Teoría Social en una universidad privada de Quito. Mientras desarrollaba una crítica a este tipo de literatura, una estudiante respondió con una frase que aún permanece en mi memoria: “No sé por qué para usted es tan mala; a mí me ayudó cuando dejé mi ciudad para venir a estudiar a Quito”. Aquella observación puso de manifiesto una dimensión que con frecuencia queda relegada en el análisis académico: la autoayuda puede constituir un recurso efectivo para afrontar situaciones concretas de la vida cotidiana. No se trata de un determinismo lineal destinado a producir sujetos pasivos, sino de un fenómeno que opera simultáneamente como tecnología de poder y como recurso para la acción. Esta aparente paradoja expresa una de las tensiones constitutivas de la subjetivación neoliberal. En términos de Judith Butler (2009), el poder no solo subordina; también participa en la formación del sujeto y, precisamente por ello, crea las condiciones desde las cuales la agencia puede desplegarse.
