Periodismo y democracia
Sinopsis
El libro "Periodismo y Democracia", publicado en junio de 1989 por el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), compila los discursos y conferencias del seminario internacional sobre "Periodismo y Estabilidad Democrática en América Latina" celebrado en Quito en noviembre de 1988. La obra analiza el rol decisivo de los medios masivos y los profesionales de la prensa en la consolidación de los regímenes democráticos que sustituyeron a las dictaduras militares en la región durante la década de los ochenta, enfrentando los severos desafíos derivados de la crisis económica y el descontento social.
En su introducción, Peter Schenkel destaca que la estabilidad democrática depende en gran medida de los vaivenes de la opinión pública, la cual actúa como un fiel barómetro de la credibilidad gubernamental. Sostiene que el fortalecimiento mutuo de la democracia y el periodismo exige garantizar tres requisitos fundamentales: el libre acceso y difusión de la información sin censura, la preservación del pluralismo político e ideológico frente a los monopolios informativos, y un profundo sentido de responsabilidad y compromiso social por parte de los periodistas. Según Schenkel, el periodismo responsable debe practicar una crítica fundamentada y constructiva ante la gestión estatal, evitando el sensacionalismo destructivo y la diatriba personal, y concienciando a la población sobre los desafíos del desarrollo.
El entonces Presidente Constitucional del Ecuador, doctor Rodrigo Borja Cevallos, expone en su discurso que la democracia no es un modelo puro o estático, sino un sistema en perpetuo proceso de aproximación hacia un grado superior de perfección, cuyo criterio medular es la participación popular en las decisiones políticas y en el disfrute de los bienes colectivos. Borja afirma que los Estados contemporáneos son regímenes de opinión pública y que el derecho de los pueblos a estar veraz e imparcialmente informados es una condición sine qua non para que los ciudadanos asuman criterios propios y ejerzan sus facultades democráticas. Por ello, exhorta a los comunicadores a ejercer su enorme poder de persuasión con un alto sentido de responsabilidad ética, advirtiendo que la influencia de los medios sobre las sociedades es comparable a la fuerza de los vientos sobre las aguas del mar, capaces tanto de promover tormentas como de imponer calmas.
En el ámbito de la información oficial, Luis E. Proaño y Gonzalo Ortiz Crespo examinan el rol y los límites de las estructuras informativas estatales en una democracia. Proaño detalla la brecha inevitable que existe entre las acciones reales de un gobierno y la imagen que de él proyectan los medios de comunicación masiva, debido a los marcos conceptuales y estereotipos subjetivos de los propios informadores. Por su parte, Ortiz Crespo ilustra los peligros de la regresión autoritaria analizando el caso ecuatoriano entre 1984 y 1988, período en el cual el gobierno de la época centralizó rígidamente las fuentes públicas y utilizó los organismos estatales (como la SENDIP) para presionar y chantajear a los medios independientes, conculcando la libertad de expresión. Frente a estos abusos, Ortiz aboga por transformar la información pública en un servicio transparente y pluralista, orientado al desarrollo social, la educación y la cultura, salvaguardando la credibilidad institucional y la estabilidad del sistema democrático.
